Archivado en: De interés | Etiquetas: Miss Universo 2009, Stefanía Fernández, Venezuela

Por primera vez en la historia del Miss Universo, una venezolana coronó a otra venezolana
Stefanía Fernández, representante de Venezuela, ganó el concurso Miss Universo 2009, tras superar a Ada Aimee de la Cruz de República Dominicana, así como a las representantes de Kosovo, Australia y Puerto Rico.
”Creo que este es el grupo más bello de mujeres que he visto en mi vida”, dijo a periodistas Donald Trump, co propietario del concurso.
”En los viejos tiempos, se tenía lo que se tenía. Ahora Trump las elige. Ello representa una gran diferencia”.
Los conductores fueron Billy Bush, de ”Access Hollywood”, y Claudia Jordan, ex Miss Rhode Island. Entre los jueces está el actor Dean Cain y la supermodelo Valeria Mazza.
El evento televisado incluyó números musicales de Flo Rida, Heidi Montag, David Guetta y Kelly Rowland.
La representante de China, Wang Jingyao, fue nombrada Señorita Simpatía, mientras que la concursante de Tailandia, Chutima Durongdej, obtuvo el galardón a la más fotogénica.
El récord de más coronas de Miss Universo lo tiene Estados Unidos, con siete, seguido por Venezuela, con seis, y Puerto Rico, con cinco.
Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/notas/621540.html
>> Con este triunfo nuestro país pasa a la historia, no sólo porque una venezolana coronó a otra compatriota en el certamen de belleza más importante, sino porque por primera vez dos mises se vuelven locas sobre el escenario, abrazándose y saltando como carajitas en el recreo del colegio, al punto de dejar caer la corona que simboliza a la paz, la cual fue mandada a hacer- especialmente- por la organización del Miss Universo para este año. Pero bueno, así somos los venezolanos… espontáneos, poco protocolares y dicharacheros.
Lo cierto es que nuevamente queda demostrado que Venezuela es una fábrica de mises. Unas más plásticas y bruticas que otras, pero bellas al fin (eso es indudable). Por lo menos mañana, gracias a Stefanía, los medios de comunicación del mundo entero amanecerán hablando bien del país, ya era hora<<
Archivado en: Vitrina cinematográfica | Etiquetas: Alicia en el país de las maravillas, Estrenos 2010, Saw VI, Stuck!, Tim Burton, Toy Story 3, tráiler
Alicia en el país de las maravillas. Dirigida por el genial Tim Burton. Y adivinen quién la protagoniza. Obvio, Johnny Depp. Tim y Johnny se aman, y yo los amo a ellos (momento gay del día).
Toy Story 3. Continuará la historia de los juguetes con vida propia. No entra en la lista de mis preferidas, pero es una buena opción para pasar un buen rato el próximo año.
*Me gusta este tráiler.
Stuck! Women in prision. Ser un cineasta independiente no significa que tu obra haya de quedar en el escurridero de los media generalistas. El escritor, director y productor Steve Balderson lo sabe muy bien. Por eso prometo no perderme esta película, tiene muchas cosas que me han cautivado (según lo que pude ver en su tráiler).
Y para finales de este año…
Saw VI. Regresa la historia de los juegos macabros e iré a verla. Debo confesar que me atraen algunas películas retorcidas y escabrosas. Ésta es una de ellas.
Archivado en: De interés | Etiquetas: Jaime Bayly, Las muertes deseadas por Jaime Bayly

Escrito por: Jaime Bayly/ Fuente: www.jaime-bayly.com
Muchas son las muertes que yo deseo, no sólo las de Fidel y Raúl Castro, por secuestrar la libertad de los cubanos más de medio siglo y humillarlos y esclavizarlos. A Fidel me gustaría verlo morir trotando zombi y babeando en su buzo Adidas o sentado en el inodoro, pujando en vano porque los intestinos se le han amotinado y son su sierra maestra, su contrarrevolución intestinal. A Raúl me gustaría verlo morir borracho, vomitando en un parque en la penumbra y confesando que todo fue un fraude para usurpar el poder y beber buen vodka y andar en Mercedes.Al canalla de Ortega me gustaría verlo morir de viejo, calvo, sin dientes, condenado a cadena perpetua en una mazmorra de Managua, al lado del otro canalla de Alemán, tremendo pillarajo y asaltante de caminos. Y a la desalmada de su mujer, que dice ser poeta, me gustaría verla arder lentamente en la hoguera por encubrir y consentir los abusos sexuales que Ortega cometió con su hija adolescente.
A Evo no me gustaría verlo morir, pues hay algo en él me que me inspira cierta ternura. Pero me gustaría que se retire de la política y se dedique a jugar al fútbol, que es lo que de verdad le pierde y aquello para lo que tiene algún talento, sobre todo si lo juega a cuatro mil metros de altura y masticando hoja de coca.
A Correa no me gustaría verlo morir, o no todavía, pues es joven e idealista y un charlatán incontinente y levemente histérico. Lo que quisiera es que se quedara mudo o, mejor aún, sordomudo, para que deje de decir, en ese insoportable tono plañidero que es el suyo, tantas zarandajas y paparruchadas.
A Piedad Córdoba me gustaría que la secuestrasen y la tuviesen atada a un árbol seis años como mínimo, y que la obligasen a comer arroz con frijoles en el mismo plato donde antes ha defecado, para que sepa lo que padeció Ingrid Betancourt cuando era rehén de esos angelitos uniformados que ella defiende con un ardor casi vaginal.
Uribe me gustaría que fuese inmortal, por noble, gallardo y valiente. La señora Bachelet quizá no inmortal, pero sí que viviera cien años y pasara un fin de semana ardiente y multiorgásmico con Arjona, que es lo que se merece por ser una mujer buena, humilde, sencilla y de sonrisa fácil.
A Cristina Kirchner y a su esposo no me gustaría verlos muertos, lo que me gustaría es que sufran un poco, no demasiado, sólo lo justo, antes de irse del gran teatro o sainete que es todo esto. A Cristina, tan chavista cuando necesita dinero, y tan capitalista cuando necesita bolsos y zapatos, me gustaría que la obligasen a vestirse toda de colorado, como buena chavista, con guayabera y pantalones, sin maquillaje alguno, sin peinadores ni estilistas, sin esos ojos repintados de vampiresa ajada, toda de colorado y al natural, salidita de la ducha, así me gustaría verla en público todo lo que queda de su mandato, que es mucho. Y a su esposo me gustaría verlo más bizco, mucho más bizco y extraviado, mirando para un lado con un ojo y para el lado opuesto con el otro, de modo que nunca nadie sepa, ni él mismo, ni su mujer, a quién coño está mirando. Y también me gustaría que tenga una repentina sequía de saliva para que sesee más todavía y cuando hable no se le entienda ya nada, sólo que está seseando y mirando a todos lados y ninguno.
A Alan García no me gustaría verlo muerto porque creo que ha aprendido de los errores derivados de su ego imperial, pero sí me gustaría que, por ley, lo sometieran a dieta, a dejar de tragar de ese modo obsceno en un país de famélicos, que lo obligaran a correr diez kilómetros seguido por las cámaras de televisión y hacer flexiones, ranas, planchas y abdominales y luego darse volantines en las arenas de las playas de Miraflores, todo en muy escueto traje de baño, exhibiendo el escándalo que esconde en el vientre preñado de los saraos y banquetes que se permite a expensas de los contribuyentes que le pagan el salario, hasta que baje como mínimo cincuenta kilos, por respeto al pueblo que no tiene qué comer y ve cómo este señor se dedica a engullir sin inhibiciones todo lo que le sirven frío o recalentado.
A Chávez me encantaría verlo morir, pero no tiroteado por un francotirador ni envenenado por un conspirador ni en una reyerta por el poder entre generales y coroneles que codician el dinero del que ahora dispone este felón lenguaraz de Barinas. Me gustaría verlo morir de este modo: que esté hablando en televisión en su infinito programa dominical y de pronto haga una pausa entre cada bravuconada, matonería y diatriba que profiere y se trague un buen pedazo de arepa o cachapa y trate de seguir hablando pero no pueda, y entonces se atragante, se le quede la cachapa entera con el maíz y el queso en el buche de pavo real y se quede mudo por glotón y empiece a toser, a tener convulsiones y arcadas, y antes de morir lance un vómito espeso de color petróleo sobre las cámaras y se cague entero los pantalones y su rostro bolivariano termine hundido sobre el charco viscoso de su erupción intestinal, por fin tieso, por fin en silencio, por fin listo para reunirse con el espectro de Bolívar.
Al Rey de España me gustaría verlo morir follándose a una puta dominicana en los parques de Madrid o navegando en Mallorca y arrojándose al mar y siendo devorado por unos tiburones como el tiburón de Chávez, por quien el Rey se dejó devorar a cambio de una amable rebaja en el precio del petróleo. No es por animadversión u hostilidad que le deseo muerte súbita a Su Majestad: es por devoción a los príncipes Felipe y Letizia, a los que deseo vida eterna, especialmente a Felipe, por guapo y buen tío y escoger a una mujer encantadora.
A Zapatero no me gustaría verlo morir, porque me cae bien sólo porque legalizó las bodas gays y tuvo el coraje de enfrentarse a los obispos y el clero vaticano y las marujas santurronas, pero sí me encantaría que, de pronto, atacado por un raro trastorno hormonal, se descubra gay, pero muy gay, gay de Chueca, militante y sin ambages, y se separe de Sonsoles, tan encantadora ella, tan herida de melancolía, y se case con Boris Izaguirre, que tendría que divorciarse de Rubén, y convertirse en la primera dama española venezolana de la historia. Y que Zapatero y Boris, recién casados por un juez arisco del PP, se besen con la pasión con que nos besamos alguna noche Boris y yo ante las cámaras de la televisión catalana, es decir con lengua y a por todas, como han de besarse los hombres muy machos.
A Bush me gustaría verlo morir cazando con Cheney, los dos con escopetas persiguiendo patos y de pronto a Cheney le da un infarto y aprieta el gatillo y mata por la espalda al tontuelo de W, que siendo el más tonto de todos los hermanos terminó siendo presidente, cosa curiosa.
Al Papa, ese viejo nazi y marica, me gustaría verlo morir sodomizado por diez mauritanos aventajados y sin vaselina, y que antes de expirar alcance a decir que todo lo que defendió era mentira y que ser gay no es malo sino estupendo y saludable y que ser ensartado por un africano de tres piernas es un placer inenarrable que la Iglesia no ha de seguir condenando y Dios Nuestro Señor habrá de perdonarle.
A Clinton me gustaría verlo morir follando con ayuda del Cialis y el Viagra a su bienamada Hillary, un esfuerzo hercúleo que naturalmente acabaría por costarle la vida porque él cerraría los ojos y pensaría en Monica L.
Y a Hillary me gustaría verla no morir sino ganando las elecciones en unos años y nombrando primera dama a Michelle Obama, basta de hipocresías, que Hillary es un varón, más recia que Obama o Bill o Mc Cain y probablemente dotada de pene no menor.
Pero es evidente que no me será dado el privilegio de asistir a tantas muertes deseadas e improbables, porque de momento me hallo empeñado, con tesón y buen gusto irreprochables, en provocar la mía propia a base de innumerables pastillas, que es como mueren los caballeros, sedados y en su cama y convencidos de que ya estuvo bueno y lo peor está por venir.
>> Debo reconocer que siempre me ha gustado el tono irónico y desenfadado que caracteriza a Jaime Bayly. Por eso no podía dejar de publicar este post que escribió hace tiempo en su web. Bayly no tiene pelos en la lengua, me encanta su cinismo. <<
Los videos que verán a continuación son parte de una interesante presentación de HBO Latino titulada “Habla”, compuesta por una serie de monólogos realizados por latinos residentes en Estados Unidos. Estos monólogos expresan de forma cómica y a la vez sensible la experiencia de ser latino sin ser realmente de ningún lado. Cada pieza audiovisual está llena de realidad, diversidad, temor, prejuicios, estereotipos, diferencias y diversión. Tal cual somos los latinos.
¡A mucha honra, caracha negro!
Archivado en: Flash fotográfico | Etiquetas: Dina Goldstein, Fallen Princesses, Princesas Disney
Fallen Princesses es un proyecto fotográfico de Dina Goldstein, quien ha recreado las posibles vidas de las princesas de cuentos de hadas en el mundo moderno. Las fotografías poseen un estilo similar a las de David Lynch, pues están cargadas de humor negro y desesperanza. El “felices para siempre …” se sustituye con un resultado realista que aborda la decadencia de los temas sociales más actuales.
Las gráficas muestran a: Cenicienta ebria en un bar, Blancanieves como una ama de casa frustrada, Rapunzel enferma y sin cabello, Caperucita Roja obesa, Jazmín en la guerra y a Bella siendo operada para mejorar su físico.
¡Disfrútenlas!






