Desparpajado


Un café para Elba Escobar
07/06/2009, 8:41 PM
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cafe

Hace una semana, la agencia para la cual trabajo presentó en Barquisimeto el monólogo “Mi marido es un cornudo”, protagonizado por la primerísima actriz Elba Escobar.

Como era de esperarse, el día del estreno estuvo repleto de  carreras e imprevistos. Formé parte del equipo organizador, estuve a cargo del contacto con los medios de comunicación  y  del recibimiento del equipo que conforma la obra (productora, director, asistentes y  Elba, por supuesto). Yo, obviamente,  feliz con las tareas asignadas, pues me encanta el teatro  y la organización de eventos especiales. Es una nota estar pendiente de los detalles, resolver ante algo inesperado, estar tras bastidores, etc. De pana, me tripeo mucho la vaina.

Ese viernes desde muy temprano anduve  de aquí para allá y de allá para acá, afinando detalles. A mediodía fui para el  aeropuerto de Barquisimeto  (ese que llaman INTERNACIONAL) a buscar  a la asistente de producción, quien fue la primera en pisar  tierras crepusculares. Luego nos reunimos con el director y uno de los técnicos para almorzar y conversar un poco acerca de la obra y otros proyectos. Al terminar salimos disparados para el Teatro Juares, con la comida todavía en el buche, a cuadrar iluminación, escenografía y sonido.

A eso de las 3:00 p.m. tuve que ir a comprar el refrigerio que estaría en el camerino de Elba, para después cambiarme en mi casa, volver al aeropuerto  y darle la bienvenida a nuestra invitada especial. Aún no sé cómo me dio tiempo de hacer todo eso. Casi automáticamente compré las frutas, los embutidos y las bebidas (agua y Gatorade) que había solicitado la producción del monólogo.  Cancelé en caja, después de una estresante cola (como cosa rara en este país), y me “teletransporté” a mi humilde morada. Llegué, me eché un bañito de pájaro y a los cinco minutos volví a “coger calle”, esta vez rumbo al terminal aéreo.

Tal cual lo imaginé, el avión que  traía a Elba arribó a la ciudad con varios minutos de retraso. Así que, en consecuencia, no puede llevarla al hotel donde se hospedaría, sino que fuimos directo al teatro. Por lo menos en el trayecto puede conversar con ella, muy chévere la señora.

Una vez en el Juares, Elba se encerró en el camerino para prepararse y yo empecé a ayudar al resto de  mis compañeros, quienes estaban organizando todo para cuando el público llegase. La gente comenzó a aparecer como a las 6:30 p.m. A las 7:00 p.m.  ya se habían formado las respectivas colas para entrar a  galería y patio, y media hora después la multitud comenzó a aplaudir para entrar al recinto. Al parecer, los barquisimetanos no saben esperar.      

Como a las 8:15 p.m.- cuando todo mundo estaba sentado, a la expectativa por  la función- me avisaron que Elba quería CAFÉ NEGRO SIN AZÚCAR antes de salir al escenario. ¡DIOS! Se podrán imaginar el ataque que casi me da. El teatro a reventar, las personas desesperadas por  apreciar, en vivo y directo,  el talento de Escobar y yo buscando un lugar donde vendieran café negro SIN AZÚCAR.   

“¡Coño de la &/%&%&!” fue lo primero que dije en mi mente. Pero como en ese instante no podía darme el lujo de reprochar a quienes debieron preguntar con tiempo cuáles eran las exigencias de Elba, ya que debía actuar con rapidez y eficiencia para buscarle solución al problema, me tragué mis palabrotas y activé  el modo “con calma” de  mi sistema nervioso. Gracias a Dios frente al teatro queda una panadería. Gracias a Dios esa panadería estaba abierta   y  pude encontrar café negro sin azúcar.

Compré dos  de los grandes (más vale prevenir que lamentar), crucé el paso peatonal con ellos en las manos sin que se me botara ni un poquitico (toda una muestra de equilibrio en plena carrera 19) y arranqué a recorrer todos los pasillos que me condujesen al camerino de Elba Escobar.

Para mi desgracia,  todas las puertas que me llevaban al camerino estaban cerradas. Minutos antes de la obra se había dado la orden de clausurar todas las vías de acceso interno  para evitar inconvenientes y coleados. Pues bien, me quedaban solamente dos opciones para cumplir mi labor y entregar el bendito café: pasar por todo el centro del escenario y atravesar el telón,  o subir hasta el último piso del teatro (a patica) para luego bajar por la única escalera que estaba disponible. Por cuestiones de protocolo, opté por la segunda opción.

Casi trotando  subí los escalones, en el camino boté la mitad de un café. No me importó y seguí adelante. Crucé a la derecha, luego a la izquierda, atravesé par de puertas, volví a girar a la derecha, bajé varias escalinatas  y en ese melodramático laberinto  estuve como cinco minutos más hasta llegar a la meta: el fulano camerino. Sudado, jadeando y casi sin voz, toqué la puerta y cumplí con la misión que parecía casi imposible. ¡Uffff qué alivio!

Fue entonces cuando el alma volvió a mi cuerpo y pude respirar con calma. Creo que jamás había bajado y subido tantas escaleras en un solo día. De no ser porque me mantengo delgado, no hubiese podido realizar tal maratón. Gajes del oficio dirían por allí. Anécdotas para relatar dirían por allá.

 Ya descansado, bajé nuevamente a patio y me dispuse a ver la obra en primera fila, PARADO pero en primera fila. Me lo merecía después de tanto ajetreo ¿no?

*Imposible no comentar que  Elba Escobar se la come en “Mi marido es un cornudo”. Demuestra versatilidad, dominio y talento. Hace gala de su capacidad histriónica durante una hora y algo. Actúa, canta y baila. Nos hace  reír y reflexionar. Toda una veterana en escena. Definitivamente, un excelente trabajo y un buen monólogo. Mis respetos para Elba.  

 



Próximo evento publicitario en Barquisimeto
24/03/2009, 9:59 PM
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Divina tradición
16/01/2009, 3:12 AM
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Ayer celebramos en Barquisimeto la visita 153 de la Divina Pastora, la tradición religiosa más hermosa que tiene este pueblo, perdón… esta ciudad.

 

Es la manifestación de fe más grande de Venezuela y una de las más importantes en Latinoamérica. Tiene como punto de partida el templo de Santa Rosa, iglesia que alberga a la imagen de la Virgen durante casi todo el año. Desde allí salen los feligreses- hombres, mujeres, niños y niñas- en un viaje de peregrinación  hasta la Catedral de Barquisimeto, pasando por las principales avenidas y calles de la localidad.

 

Algunos acompañan a la Santa Imagen hasta el final del recorrido, otros la esperan en puntos específicos. La gran mayoría de los devotos aguanta sol, calor y hasta lluvia con tal de caminar junto a la Excelsa Patrona y pagar sus promesas. Es impresionante ver a personas arrodilladas, descalzas, llorando e implorando para aliviar sus penas.  Realmente es un acontecimiento mágico, repleto de amor y religiosidad.

 

Las arterias viales se transforman en un mar humano que no tiene fin. Cada 14 de enero la colectividad realmente se une, es el único momento en el cual no existen diferencias sociales, políticas ni raciales. Cardenaleros caminan junto a Magallaneros, chavistas junto a opositores.  Todos vamos al mismo ritmo, alabando a la Pastora de Almas.  Todos somos un solo pueblo, una sola voz, un mismo sentir.

 

Este año, según cálculos difundidos por los medios de comunicación de la región, la cifra de asistentes a la procesión sobrepasó los dos millones. Dato creíble, si se observan las fotografías aéreas publicadas en las primeras páginas de los diarios, en las cuales se evidencia el desbordamiento de fe que inundó a Barquisimeto.

 

¡Bravo por eso!

A pesar de todo, es bonito ver que aún existen tradiciones admirables, dignas de mantener.

 

Punto a favor:   

 

Cabe resaltar que la visita 153 de la Divina Pastora estuvo marcada por la música. Melodías dedicadas a la Virgen abundaron este año, a diferencia de procesiones anteriores. Armando Manzanero, la Rondalla Venezolana, Los Hermanos Rodríguez, Ensamble Nueva Segovia, Ellos (tenores), el Sistema de Orquestas y Coros del estado Lara, Voz Veis, Nibelys Peraza (soprano), Gaiteros 76, la Orquesta Típica Municipal, Baudilio Rivero (cantante llanero), el Sistema de Orquestas con discapacidad, la banda Manyirú, la banda Nada sin Cristo, Pastor López y la Orquesta Pequeña Mavare fueron algunos de los artistas y agrupaciones que regalaron su talento para homenajear a la Santa Madre.     

 

Puntos negativos:

 

- Un joven de 25 años fue asesinado de un tiro en la cabeza. El hecho se produjo  cerca del arco de la entrada a Santa Rosa, mientras la imagen de la Divina Pastora salía en su recorrido anual. Inaudito, la delincuencia ya no respeta ni a la Virgen.

 

- El gobernador y/o la alcaldesa (son la misma gente) cerraron casi todas las vías públicas de la ciudad. Comúnmente se bloquea el paso en las calles y avenidas por donde pasa la procesión. Este año casi todo Barquisimeto estaba trancado, el tráfico era un caos y los conductores no sabían que atajos tomar para llegar a sus destinos.

 

- Algunos partidos políticos, medios opositores y afines quisieron aprovechar la oportunidad para hacer campaña en contra de la enmienda. ¡Qué ladilla! No podrán aguantarse un día sin tocar el temita. Era el día de la Virgen, no había necesidad de opacarlo con politiquería barata. Más respeto para la próxima.

 

 



Monumental discoteca pública
12/06/2008, 3:41 PM
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No cabe duda, Carlos Cruz Diez tuvo visión comercial cuando creó el Monumento al Sol Naciente. Nadie pensó jamás que lo que parecía ser una obra de arte, era en realidad el proyecto rumbero más ambicioso de los últimos tiempos.

 

¿Exagero? Para nada. Analicen bien el caso. Este monumento fue un regalo que le hizo el artista a Barquisimeto en 1989. A simple vista es una obra que responde a parámetros cinéticos, con 32 paneles dispuestos de forma transversal como si nacieran del suelo. Por el nombre, forma y colores, se deduce que está inspirado en el Sol y desde su concepción se transformó en un icono regional, gracias a su valor y  trasfondo artístico.

 

Ahora bien, todo esto se fue al diablo. El descontrol ciudadano invadió a la popular redoma  y la expropió (como cosa rara en este país) de todo significado cultural. Pasó a ser “el punto de encuentro”, destronó a CC Las Trinitarias y se perfila como la discoteca de mayor duración en la región (recordemos que en Barquisimeto no dura ningún local nocturno).

 

Con sinceridad,  es escalofriante transitar un jueves, viernes o sábado en la noche por la Av. Libertador (sector Este) y apreciar el gozo de decenas de personas (en su mayoría jóvenes), quienes bailan al ritmo de música mundana, beben licor desmesuradamente y en ocasiones, se manosean sin freno alguno. Todo esto que describo, en pleno Monumento al Sol.   

 

¿Es que no hay otro lugar para derraparse? No entiendo las tendencias urbanas de hoy. Lo que debería cuidarse, se destruye. Lo que debería aniquilarse, perdura. Me resulta todo muy contradictorio. ¡Qué triste realidad!

 

Tales acciones reflejan el precario nivel sociocultural del que son presa los barquisimetanos (disculpen si generalizo). No es posible que un espacio público de tanta envergadura termine siendo un depósito de borrachos, un refugio de botellas vacías o un charco de orina piche. Si mal no recuerdo, éste no fue construido para un fin tan básico.

 

Por lo visto, la conciencia ciudadana en Barquisimeto está de vacaciones o ya se jubiló. Los padres no educan a sus hijos, los jóvenes no quieren servir para nada y las autoridades en vez de resguardar el patrimonio cultural de la ciudad, promueven su deterioro con horribles adornos que contaminan visualmente y afean el fino acabado de esta elogiada construcción.

 

Como un habitante más de este pueblo con ínfulas de gran urbe, deploro estas situaciones. Quizás sea yo el equivocado o el anormal, pero no puedo aplaudir la falta de respeto a la obra de Cruz Diez. No me extrañaría que en un futuro no muy lejano, el Monumento de la Divina Pastora sea transformado en un centro de bailoterapia, bajo el lema “ahora los espacios público sí son de todos”. ¡Qué asco!