
- Esto no está hecho para nuestro tipo de empresa.
- No es políticamente aceptable.
- ¡Es una tontería!
- Es demasiado pronto.
- Es demasiado tarde.
- No está en el estatuto (manual, etc.).
- ¡No vayamos tan rápido!
- Somos muy chicos para eso.
- Somos demasiado importantes para eso.
- Hagamos antes una reunión.
- Hasta ahora nunca lo habíamos hecho.
- No va a andar.
- No tenemos tiempo…
- El gerente no lo aceptará.
- Esto implica mucho trabajo.
- Esto no forma parte de la planificación.
- No tenemos el personal para eso.
- No tenemos presupuesto.
- ¡Ya se intentó antes!
- Nunca se probó antes.
- No estamos preparados para eso.
- De acuerdo con la teoría, pero en la práctica no va a funcionar.
- ¡Demasiado teórico!
- A nuestros clientes no les va a gustar.
- Alguien lo hubiera sugerido antes si fuera una buena idea.
- Demasiado moderno.
- Demasiado anticuado.
- Hablaremos de eso más adelante.
- Usted no comprende mis problemas.
- Usted no me va a enseñar a mí.
- Tenemos demasiados proyectos en marcha.
- ¡Hace 90 años que se hace de esta manera!
- Acabo de darme cuenta de que va a traer problemas de implementación.
- Nombremos una comisión.
- No es asunto nuestro.
- Pasémoslo al departamento de planeamiento.
- Nunca va a venderles esa idea a los directivos.
- ¿Para qué cambiar si nuestras ventas están bien?
- Está muy bueno, pero muy difícil de implementar.
- Sí, pero… (Aprobado, pero…)
Aún tengo mi hipótesis en torno a este tema. Llevo – a decir verdad- poco tiempo en el mundo de la publicidad, pero desde que entré a éste me ha llamado la atención el uso o adjudicación de un calificativo como oficio. Me refiero al término: CREATIVO.
“Hola, mucho gusto. Mi nombre es fulanito y soy creativo, muy creativo… el mejor creativo”. Una presentación así puede parecer pedante y egocéntrica si se analiza de la manera más objetiva. Pero resulta y acontece que en publicidad las presentaciones de este tipo son más comunes que desayunar arepa con mantequilla Nelly. En este medio ser creativo es un sueño, casi similar a ganar el concurso Miss Venezuela o formar parte de los Grandes Ligas (con dólares incluidos obviamente).
La creatividad es la generación de nuevas ideas o por lo menos ideas innovadoras (parecieran lo mismo pero no lo son). Es un proceso mental y emocional propio del ser humano (no exclusivo de publicistas y comunicadores), por medio del cual una persona fusiona conocimientos a priori para dar vida a una solución inesperada. Es decir, cualquier mortal puede “parir” ideas innovadoras y aplicarlas a la vida cotidiana, sin necesidad de llevar el título de CREATIVO tatuado en la frente.
Una maestra es creativa al inventarse una canción para enseñar la tabla de multiplicar. Un taxista es creativo al conversar con su pasajero e improvisar cualquier cuento chino para que éste no se aburra en el trayecto. Una promotora es creativa al idearse su propia estrategia de seducción para enganchar a algún viejo verde con real. La señora de la esquina es creativa porque inventó un desayuno llamado turboxpress y ahora lo vende como pan caliente todas las mañanas.
Estos ejemplos no son los únicos, existen muchos otros casos de venezolanos que recurren a su ingenio para luchar día a día contra la rutina y la implacable dinámica de la vida misma. Y si se fijaron, ninguno de ellos usa la palabra CREATIVO como rol laboral; porque si fuera así, tendrían que presentarse como: maestra creativa, taxista creativo, promotora creativa y empanadera creativa. ¿Un poco absurdo, no?
Es entonces cuando me pongo reflexivo y prefiero definirme como redactor publicitario o simplemente redactor. Claro está, comprendo que las agencias tienen su estructura y asumo mi puesto (sabiendo que para nosotros es un placer y una obligación trabajar con creatividad), pero eso no me da pie para presumir ante los otros o llenarme la bocota con adjetivos que están de más.
Para mí la creatividad es una virtud que se perfecciona con el tiempo, al igual que la responsabilidad, puntualidad o sencillez. Admiro a quienes han logrado un nivel creativo elevado pero no aplaudo la creída actitud de superioridad que- muchas veces- trae consigo ese nivel.
Por eso opto por ser un redactor/comunicador. Lo de calificarme como creativo o no es tarea de ustedes, porque a fin de cuentas esa palabra es bastante subjetiva y cada quien la entiende como le da la gana.

