Desparpajado


La partida de Benedetti es “un desgarro para la literatura de habla hispana”
18/05/2009, 2:42 PM
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Escritores de Uruguay y México, consternados por el fallecimiento del autor de La tregua

Personalidades de la cultura de Uruguay y México lamentaron la muerte de Mario Benedetti, uno de los escritores más reconocidos de América Latina.

Destacaron la “humildad, la coherencia hasta sus últimos días y el espíritu joven” del escritor, y consideraron que la muerte del autor de Gracias por el fuego es “un desgarro para la literatura de habla hispana”.

Saúl Ibargoyen, poeta uruguayo: “De Benedetti siempre me asombró su conocimiento de idiomas y su fertilidad, no solamente para la poesía, sino para la narrativa. Fue un escritor profesional y comprometido con la literatura y con su postura política.

“Su vigencia, indudable, y me atrevo a profetizar un poco, está en el enraizamiento con la sociedad. Debemos hacer, como dijo José Saramago, leer la obra de Benedetti, para que permanezca siempre entre nosotros.”

El autor de El viaje del elefante dijo sobre la muerte de Benedetti: “Era un carácter humano extraordinario. Hemos perdido y hemos ganado, porque están ahí sus libros, que afortunadamente nos sobreviven”.

Hugo Gutiérrez Vega, poeta: “Lo que destaco fundamentalmente de la obra de Benedetti es su prosa, sobre todo la novela La tregua, una de las más importantes de su tiempo; además, como personalidad política e intelectual, como hombre de acción, siempre guardó enorme coherencia, fue fiel a sus convicciones y sus ideas. Como poeta gozó de gran popularidad; muchos de sus poemas se musicalizaron, y eso lo convirtió, para varias generaciones, en un poeta inspirador de las palabras fundamentales para expresar el amor, el desamor, el encuentro y el desencuentro. Admirable como poeta, lo destaco como prosista, aunque resulte extraño para algunos”.

Mauricio Rosencof, escritor uruguayo: “La muerte de Benedetti es un desgarro para la literatura de habla hispana. La obra de Mario va a estar siempre, a pesar de su desaparición física”.

Eduardo Galeano, escritor y amigo de Benedetti, fue a la casa del autor de Vivir adrede, luego de enterarse de su fallecimiento.

La poeta Ana Magnabosco manifestó su tristeza por la muerte de Benedetti, a quien se refirió como un “maestro”. Asimismo, destacó la “humildad, la coherencia hasta sus últimos días y el espíritu joven” del escritor.

Ricardo Yáñez, poeta: “De Benedetti me gusta sobre todo su espíritu letrístico. Es un excelente letrista que no pierde lo poético, pues no llama de manera excesiva la atención sobre la palabra y permite muy bien que la música complete el sentimiento. Cabe destacar que él no es letrista, sino un poeta que funciona muy bien como tal. De entre su obra poética, hay dos poemas que me gustan mucho, uno es Padre nuestro latinoamericano y Hombre preso que mira a su hijo”.

José María Espinasa, poeta y editor: “Benedetti es un escritor que marcó toda una manera de concebir la literatura, perteneciente a una generación excepcional en Uruguay. Fue un fenómeno ante el lector, algo poco frecuente entre los poetas, con libros como La tregua; su poesía fue musicalizada por cantantes como una manera de ver el mundo politizado”.

José Ángel Leyva: “Benedetti ha sido importante en la formación de muchos poetas, como difusor, como hombre que proyectó una poesía abierta, muy horizontal. Para mí fue muy importante su libro El cumpleaños de Juan Ángel, y por supuesto La tregua. Benedetti es un poeta inolvidable, como alguna vez lo dijo Carlos Monsiváis, sobre todo en la adolescencia”.

La ministra de Educación y Cultura de Uruguay, María Simón, dijo que la obra de Benedetti es “muy nacional, pero de proyección internacional”.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx

Mi comentario: Publico esta nota extraída  de http://www.jornada.unam.mx porque me pareció interesante conocer las impresiones de grandes personalidades de la cultura hispana en torno al fallecimiento de un hombre excepcional e inolvidable, nada más y nada menos que Mario Benedetti.  

Como lector, comunicador y como ser humano, lamento la desaparición física de este maestro del arte de escribir. Hago referencia únicamente a su desaparición física porque su alma y esencia quedaron y quedarán para siempre plasmadas en las letras de cada poema, de cada novela que escribió en vida.

Ciertamente hoy la literatura hispana se encuentra teñida de negro por la partida de uno de los máximos exponentes de la escritura latinoamericana en los últimos tiempos. Sin embargo, quienes alguna vez leímos o escuchamos alguna de sus historias, de sus poemas, debemos agradecer la existencia de un hombre que supo, con coherencia, profundidad y sutileza, narrar y sostener sus convicciones y pensamientos. ¡Bravo por él!

Ahora, a quienes nos gusta la escritura en cualquiera de sus formas,  nos queda la responsabilidad de mantener su legado y honrar la memoria de un digno ejemplo a  seguir.

 



La inquietante narrativa de José Carlos Somoza
07/05/2008, 3:08 PM
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Comúnmente no leo autores de moda. Prefiero seleccionar escritores poco conocidos para tener algo distinto que sugerir en materia literaria. Hace unos cuantos meses, mientras escudriñaba los estantes de Tecni -Ciencia (faena que ejecuto muy a menudo), encontré un libro cuya portada despertó mi atención. Lo tomé, me fijé bien en la imagen  que en éste aparecía (el detalle de las piernas cruzadas de una mujer en falda) y memoricé su título: “Silencio de Blanca”.

 

Como de costumbre, volteé el libro en cuestión y eché un vistazo a su sinopsis. De inmediato me atrapó y aunque para ese momento no tenía idea alguna de quién era el autor (un tal Somoza), lo compré sin pensarlo dos veces y sin temor a malgastar mi dinero.

 

Gracias a Dios mi olfato no  falló, pues el libro  vale mucho más de lo que me  costó (no me puedo quejar, invertí escasos Bs.F. 40). Desde ese día estoy enviciado con las novelas de José Carlos Somoza, escritor español nacido en La Habana (1959) y con estudios en psiquiatría. Como muchos cubanos, tuvo que exiliarse junto a su familia por motivos políticos, residenciándose en Madrid y Córdoba, ciudades  que lo han visto crecer como autor.

 

La carrera de Somoza no es producto del azar. Está avalada por años de vocación y premios tan prestigiosos como el Sonrisa Vertical (1996), el Fernando Lara  (2001) o el Gold Dagger (2002), entre muchos otros. Su capacidad narrativa ha sido demostrada no sólo en novelas, sino también en relatos cortos, obras de teatro y guiones radiofónicos.

 

Su brillantez – según mi humilde opinión- radica en la habilidad de estructurar historias inquietantes, con giros dramáticos sorprendentes que envuelven al lector en una atmósfera seductora y un tanto misteriosa. Fusiona ciencia, historia, filosofía, ficción y erotismo en personajes muy bien elucubrados, capaces de estremecer la fibra del lector con sus ejecuciones inesperadas.

 

He leído tres de sus libros y debo reconocer que Somoza  tiene imaginación y ganas de innovar en cada publicación. Ninguno se parece al anterior, aunque todos guardan esa retórica que lo caracteriza. En su mayoría son historias ágiles, carentes de tiempos muertos, con acontecimientos perfectamente dosificados que incrementan la necesidad de conocer qué viene a continuación. Incitan a devorarse las páginas.  

 

Con “Silencio de Blanca”, Somoza me introdujo en un ambiente imaginario y lascivo. Realmente la novela cautiva con la lujuriosa manera de exponer hechos subidos de tono y abrumadores, relacionados extrañamente a los acordes de un piano. En “Cartas de un asesino insignificante”, las conversaciones entre el victimario y la víctima son sencillamente fascinantes e inteligentes, y en “La dama número trece” se vislumbra el  intento del dramaturgo por ir más allá de lo comercial, sin dejar de serlo. Sin duda, logra su cometido.

 

Por todo lo antes expuesto y por muchas otras cosas más, recomiendo la bibliografía de José Carlos Somoza. Les aseguro que no se arrepentirán y si lo hacen, no vayan a lincharme… Nadie los mandó a hacerme caso.