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La delincuencia venezolana está encaprichada con los comunicadores sociales. Nuevamente asesinan a uno del gremio, esta vez en Valencia, estado Carabobo. La víctima fue el periodista Orel Sambrano, locutor de Radio América y columnista de Notitarde.
Al parecer, el comunicador social estaba justo frente al Colegio Calazans cuando fue interceptado por un sujeto que le disparó a corta distancia. Obviamente la hipótesis del sicariato encabeza la lista de posibles causas del deceso, sin embargo, los organismos de seguridad de ese estado todavía no han ofrecido sus apreciaciones al respecto.
Sambrano es el segundo periodista venezolano asesinado en 2009. El primero, cabe recordar, fue Jacinto Elías López, barquisimetano, egresado de la UFT.
Con noticias así es oportuno preguntarse: ¿Qué está sucediendo en Venezuela? ¿Acaso los derechos humanos emigraron del país, como lo hacen cada día más compatriotas?
Este caso, uno más del montón, demuestra que la inseguridad se anota un punto en su empeño por acabar con los venezolanos. Mientras tanto, otra familia criolla queda sin un integrante y sin una repuesta contundente de parte de los gobernantes, quienes diariamente se lucen haciendo peor su trabajo.
No hay gobernabilidad, mucho menos seguridad. Cada vez es más peligroso salir a la calle porque las garantías escasean. Así están las cosas en mi país, tu país, nuestro país.
Que Dios nos agarre confesados, como dicen las abuelas.
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Continúo con el afán de comentar mis películas preferidas, ésas que han marcado mi gusto por el cine. En esta oportunidad escogí una cinta que fue muy polémica al momento de su estreno, pues generó controversia en los festivales y salas donde fue proyectada.
Su título es “Irreversible”, un filme originario de Francia y dirigido por el argentino Gaspar Noé, hombre que dentro del mundo cinematográfico ha ejercido cargos como camarógrafo, montador y productor. La película le permitió entrar por la puerta grande, gracias a su presentación en el Festival de Cannes de 2002; un logro bastante significativo para un hacedor con ansias de darse a conocer entre los mejores.
Con Irreversible, Noé se mostró como un notable experimentador en materia audiovisual. La cinta plantea una narrativa contracorriente con riesgo formal y de fondo, rompe con los esquemas lineales de toda historia y se afianza en la violencia de imágenes para producir efectos visuales bruscos y un tanto grotescos.
De hecho, muchos críticos de cine argumentan que el argentino reedita en Irreversible proezas hechas por Christopher Nolan (Memento) y el propio Alfred Hitchock (Festín diabólico), vinculadas a la ruptura del tiempo en la narración o al empleo de planos únicos y de larga duración. Sin embargo, Noé añade su granito de arena para distinguirse de sus colegas: la exhibición de secuencias con acciones atroces, directas y creíbles que a más de uno causaron estragos estomacales.
Y es que con sinceridad, esta película no es muy recomendable para aquéllos con estómago débil porque sus juegos de cámara y ritmo del montaje son magistralmente vertiginosos. Además, expone temas decadentes (violaciones, desviaciones sexuales, conductas agresivas) a través de las aberraciones humanas más escabrosas, lo cual resulta impactante y muy agobiante.
Inclusive, por momentos provoca cerrar los ojos y no ver más. Sobre todo al principio de la historia, cuando la cámara en mano viaja por los pasillos oscuros y sórdidos de un antro homosexual y sadomasoquista. O más aún, cuando violan a la bellísima Mónica Bellucci, un hecho clave contado por medio de un único plano con una duración aproximada de ocho minutos, el instante torturador (e interminable) que hizo famoso a este filme.
Aquí les dejo el trailer de Irreversible. Échenle un ojo y atrévanse a verla, se las recomiendo.
