Posteado por: desparpajado | 16/12/2008

Breve reflexión de un huevón


hue

Hace cinco años mi grupo de la UFT y yo organizamos una rumbita para pasarla bien y disfrutar la época decembrina. Algo tipo sencillo, sin mucho protocolo ni pomposidad. Fue una fiesta al mejor estilo universitario: cervezas, tequeños, doritos y reggaetón. La única diferencia de esta reunión, si se compara con otras de la misma índole, fue la entrega de premios (huevos) que se realizó para galardonar a las personalidades más destacadas del año (la mami, el papi, el borracho, el chuletero, la parejita, etc.).

Si les soy sincero, jamás imaginé que esa rumba tan informal e improvisada se transformaría en la  TRADICIÓN que es hoy día. Pero así pasó. Sin darnos cuenta el HUEVAZO se convirtió en el suceso más esperado por todos. Año a año ansiamos la llegada de diciembre, pues es el mes que anuncia la proximidad del magno evento que logra reunir, en un solo escenario, a un grupo de panas con ganas de celebrar a lo grande el valor de la amistad y el compañerismo. En eso se resume el Huevazo.

Mirando hacia atrás y recordando cada una de sus ediciones, me atrevo a decir que el Huevazo es el invento que más frutos nos ha dado. ¿Por qué? Porque ha permitido cosechar una sincera camaradería entre los involucrados. Se ha consolidado como  la excusa perfecta para reencontrarnos y dejar a un lado envestiduras propias de cargos laborales y títulos académicos. Es el momento idóneo para volver a ser los mismos de siempre, sin importar que tengamos acumulados unos cuantos años más. Es el único chance de retroceder el tiempo mágicamente y retornar a una de las mejores etapas que hemos vivido, la universitaria.

De hecho, recientemente festejamos la sexta edición de esta tradición y, entre tanto sandungueo,  tomé unos minutos para reflexionar sobre la importancia que tiene el “magno evento” en nuestras vidas. Tal vez algunos se percataron de mi actitud ensimismada, porque me senté un buen rato a observar, sólo a mirar. ¿Y saben algo? Fue gratificante ver a la misma gente que compartió conmigo aulas, pupitres y pasillos. Eran exactamente los mismos, parecía que el tiempo no hubiese pasado.

Por ello, hoy más que nunca, me siento contento y satisfecho al saber que formo parte del grupo de huevones más famoso del medio (modestia aparte jejeje). Y podrán interpretar mis palabras como cursilería barata, pero estoy plenamente seguro de que una tradición como la nuestra es una bendición de nivel superior, así que no dejemos que se desvanezca por culpa de peros y excusas.

El Huevazo sucede una sola vez cada 365 días y merece ser gozado al máximo, tal y como se ha hecho durante cinco años y seis ediciones. ¡Más nada!

 

Anuncios

Responses

  1. No podría haber sido dicho de mejor manera. Gracias por resumir, en pocas y muy sencillas palabras, el verdadero valor y la trascendencia en el tiempo que ha tenido el cada vez más esperado evento del Huevazo. Quizás lo único que queda sin decirse es que quizás en algunos el grado de pertenencia a este grupo puede haberse modificado debido a las circunstancias propias de la vida adulta. ¿Cómo echar atrás el tiempo?

  2. Cuando yo entre a la uni, mi hermano tenía un grupo de amigos muy divertido y unido, y yo decía que quería tener un grupo así también, porque hacía más especial esa etapa de la vida, y quería sentir esa pertenencia que tenían ellos entre sí. Sólo tuve que esperar un par de semestres para que esta tradición empezara y así yo sientiera por parte propia esa misma pertenencia a un grupo, que hizo de mi fase universitaria la mejor de mi vida. Estoy muy contenta de que este “único” grupo haya sido el protagonista de mi rutina diaria durante cuatro años, y espero que ahora lo sigan siendo por lo menos una vez al año, por muchos años más. La verdad tenemos mucha suerte de ser quienes somos y de conocernos… 😀

  3. Comparto las palabras de Fran, mejor no se pudo haber dicho… Sólo me queda decir que me siento orgullosa de pertenecer a este selecto grupo de huevones, y que cada año, el domingo después del magno evento me digo “menos mal pude venir”. Creo que son los momentos en que dejamos de ser profesionales y echamos el tiempo atras, y volvemos a ser los chamos que hace 5 años se reunieron en casa de Clau!!

  4. Las circunstancias en mi vida han cambiado, la maternidad me llegó y no me arrepiento de ello, pero esa bendición ha hecho difícil mi presencia en el huevazo durante 2 años consecutivos. Pero bueno, en la edición pasada estuve por un espacio corto de tiempo y de esta supe los buenos comentarios… Tienes toda la razón Edgar, no es justo que por pero la tradición acabe, es nuestro deber conservarla! Gracias por ser uno de sus pilares fundamentales.
    Saludos

  5. Tambien comparto todo lo expuesto por fran, vicky, camina y el padre de la criatura Edgar Soto, a pesar de no estar en contacto constante con ese grupo de huevones… para mi es un placer compartir año a año esta reunion… mil gracias a edgar y a todos los que no permiten que el tiempo mate esta tradicion… y me pueden llamar para continuar sumandome a esta y cualquier otro tipo de reunion… fiesta… guateque… tertulia o cualquier cosa parecida en la que tengamos cada vez mas la oportunidad de seguir eternizando las relaciones de amistad… besos y exitos para todos…!!!!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: