Posteado por: desparpajado | 12/01/2010

Mi mamá y la computadora


No congenian mucho. Ambas han aplicado las mil y una estrategias para intentar ser amigas pero el resultado sigue siendo el mismo: no son compatibles.

En principio creí que se trataba de resistencia al cambio. Mi mamá es de la vieja escuela, acostumbrada a escribir a mano. Llegó a utilizar la difunta máquina de escribir unas cuantas veces, hasta que se percató de que la mecanografía no era su fuerte.

Con esos antecedentes, era lógico que no se familiarizara rápidamente con la computadora. De hecho, los primeros enfrentamientos con la PC me parecieron normales, parte del proceso de adaptación. Quizá su negativa era una forma de autodefensa ante un aparato extraño que llegó a casa para acaparar la atención de todos, robándole el lugar de preferencia. Posiblemente hasta sintió celos, porque mi hermano y yo pasábamos más tiempo con la computadora que con ella. Válido.

Pero la situación en vez de mejorar con el paso del tiempo, sabio y todopoderoso, continúa igual. Todavía mi madre no domina el ratón, no identifica un archivo de audio, pregunta cada cinco minutos cómo guardar un texto en “Mis documentos”, pide auxilio (a gritos) cuando aparece una ventana emergente, no recuerda su correo electrónico ni diferencia el hardware del software.

Las explicaciones no han servido de nada. He despilfarrado saliva en discursos informáticos, clases magistrales  y regaños por pérdida de paciencia. Ya no sé qué método pedagógico aplicar para que ella comprenda el funcionamiento de la computadora. Pareciera que le hablo en arameo o japonés. Estoy a punto de tirar la toalla.

Definitivamente mi mamá es de Venus y la computadora de Marte. Una vive en la frecuencia AM y la otra en la FM. Una le va al Caracas y la otra al Magallanes. Una es opositora, la otra oficialista.  Son como el agua y el aceite, como Tom y Jerry.  

Por más que se sienten en la mesa de diálogo, ambas saben que en el fondo no se soportan. De vez en cuando utilizan la diplomacia para sacar adelante algún trabajo. Lo hacen por mero interés. Después no vuelven a cruzar miradas, se ignoran, actúan como perfectas extrañas.

Sigo soñando con el día en que pueda ser testigo de una sincera reconciliación. Mientras tanto, es mi obligación ejercer el papel de mediador en una batalla campal entre una mujer que no pone de su parte para aprender y una máquina terca que no se deja dominar.  


Responses

  1. al menos con eso aseguras de que nunca abra una página de facebook… las madres con facebook se convierten

  2. Pos mi mamá ni siquiera sabe donde encender la compu… le tiene FOBIA literalmente, ella solo la toca para pasarle un pañito para limpiarla y ya, esa es la relación mas profunda que llega na tener cada tres dias ja ja ja ja

  3. definitivamente es un mal maternal… la mia ni te cuento y es una batalla que se extiende hasta el celular… Dios bendiga a los creadores de nokia quienes tienen un telefono con el cual te quedas unos segundos pensando que hacer y plop en la pantalla aparece presione * para desbloquear.. La verdad no tengo paciencia para esas batallas..! jajaja


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