Posteado por: desparpajado | 24/06/2011

José Luis Orihuela: “Twitter no es para todo el mundo”


La red de microblogging Twitter se ha convertido en todo un fenómeno, que en los dos últimos años ha logrado expandirse por todos los rincones de la sociedad a escala mundial. José Luis Orihuela, profesor de la Universidad de Navarra y tuitero (@jlori) y bloguero de referencia (eCuaderno) en el panorama hispanohablante, ha analizado las claves de la popular red en su libro Mundo Twitter. El libro se estructura en tres partes: una guía para nuevos usuarios, otra para usuarios avanzados y una antología con los mejores tuits generados en nuestro país desde 2008 además de una lista de los 140 tuiteros más influyentes.

¿Cómo definiría Twitter en, más o menos, 140 caracteres?

Twitter es una plataforma en línea para publicar y leer mensajes de texto de hasta 140 caracteres.

¿Y cómo definiría su libro en 140 caracteres?

Es una guía para introducirse en Twitter y, si estás dentro, para usarlo profesionalmente.

¿Hay material suficiente para escribir un libro sobre un servicio tan joven como Twitter?

Muchísimo. Cinco años en la vida de Twitter realmente es muchísimo tiempo. Si echamos la vista atrás, todas las breaking news de los últimos cinco años han saltado en primer lugar en Twitter: accidentes, atentados terroristas, catástrofes naturales, revueltas, revoluciones y protestas…  Se ha convertido como en el sistema nervioso central de nuestro planeta, en una red que detecta todo lo relevante que ocurre, por lo menos en la parte de nuestra sociedad que está conectada.

Entonces, ¿no está de acuerdo con los que dicen que Twitter es una moda pasajera?

No. El tema de la moda y de la muerte, que están muy ligados, proviene muchas veces del discurso de los medios. A los medios de comunicación en general les cuesta mucho comprender cómo se produce la relación entre medios viejos y nuevos y entre los propios nuevos medios. Las cosas pasan en cuestión de semanas de la moda a la muerte. Esto ya ocurrió: “la muerte de los blogs”. Ahora ya se está empezando a hablar sobre qué es lo que viene después de Twitter. “¿Será la muerte de Twitter?”.

Lo que ocurre es que, en el sistema de medios que tenemos, en el ecosistema digital, lo nuevo hace que lo viejo se reacomode. Twitter no ha acabado con los blogs sino que ha reacomodado su ecosistema, ha desplazado una parte de la conversación hacia Twitter, ha disminuido la frecuencia y ha aumentado la calidad de las entradas en los blogs… Una cosa es la moda en el sentido de dónde está el acento de los medios. Durante muchos años, demasiados tal vez, estuvo puesto en los blogs. Y ahora, en los dos últimos años, la moda, el acento, el foco de los medios está puesto en Twitter.

Lo que digo en el libro es que, con independencia de que Twitter como plataforma, como servicio y como marca perdure o desaparezca -que es algo que puede pasar pasado mañana si alguien lo compra o lo fusiona con otra cosa o lo que sea-, lo importante, lo que queda debajo de lo que llamamos moda es lo que Twitter nos ha hecho. Twitter nos ha mostrado que ya estamos en condiciones, por la situación de la tecnología y por la cultura de la Internet conectada, de comunicarnos de una forma muy rápida, basada en dispositivos móviles, armada en entornos sociales… Si Twitter desaparece será para ser sustituida por otra aplicación o servicio, pero ese fondo ya no va a cambiar: la velocidad, la instantaneidad, el comunicarme con la gente que me importa utilizando cualquier dispositivo que tenga entre manos.

¿Cómo y cuándo descubrió Twitter?

En agosto voy a cumplir cuatro años en Twitter. Lo descubrí por los comentarios de los primeros bloggers que entraron en Twitter. Confieso que me estuve resistiendo durante algún tiempo a abrir mi cuenta. De hecho, lo hice casi un año después de que la plataforma estuviera en funcionamiento, porque, por lo que estaba leyendo en los comentarios sobre Twitter, sabía que me iba a trastocar todo, me iba a volver a cambiar la vida como me la cambiaron los blogs desde el año 2002.

Comencé de un modo que es el que recomiendo en el libro, con un perfil muy bajo, sin hacerse grandes expectativas, ir creciendo de manera orgánica… Empecé usando Twitter para anunciar los contenidos del blog y paulatinamente eso fue cobrando una entidad diferente: decidí generar contenidos específicamente para Twitter y creé una cuenta separada, que todavía tengo, para el blog y para dar otro tipo de material adicional, sobre todo pensando en la gente que había dejado de usar lectores de RSS.

Twitter me ha apasionado -creo que en el libro se aprecia- y me parece una herramienta muy útil, especialmente en el sector de la información, del periodismo y los medios, que muestra las tendencias de la sociedad.

¿A quién va dirigido “Mundo Twitter”?

El libro tiene dos tipos de lectores en los que pensaba a la hora de escribirlo. Uno de esos grupos es gente que no está en Twitter, que seguramente tiene una cuenta de correo electrónico y a lo mejor está en una red social como Facebook, y que lleva ya bastante tiempo escuchando hablar acerca de Twitter en los medios de comunicación, en los telediarios. Twitter es cada vez más objeto de noticias: “En su cuenta de Twitter ha dicho no sé qué o ha anunciado no sé cuánto…”, los futbolistas tienen Twitter, los periódicos, los artistas, las revoluciones…

Esa gente quiere entender qué es lo que está pasando. Para ellos, en la primera parte del libro explico de manera sistemática, muy didáctica, sin tecnicismos, sin forma de manual, qué es Twitter, cómo se puede utilizar, para qué sirve y cuáles son sus claves estilísticas y culturales. Está pensado para que, si te animas a abrirte una cuenta, tengas los códigos básicos sobre todo para no cometer los errores que son más habituales en el comienzo.

El segundo perfil de lector es el que ya está en Twitter y se está planteando gestionar de manera profesional una cuenta. Ve que es una herramienta poderosa y entiende que para su empresa o para la empresa de un cliente o para una organización, una ONG, una institución, un partido político o un famoso podría ser una herramienta de trabajo. Hay ahí un enfoque diferente en el libro pensado para esa gente que ya conoce la herramienta y se plantea ventajas e inconvenientes y códigos para utilizarlo de manera profesional.

En el libro recopila muchos ejemplos de buenos tuits, ¿podría decirnos alguno de sus favoritos?

Sí, claro. Lo cito en una de las primeras páginas del libro. Se trata de un famosísimo tuit de Pablo Mancini que dice “Twitter es el subtítulo de la realidad”. Lo dijo en el reciente congreso de iRedes en Burgos, en una mesa en la que estuvo participando y luego lo tuiteó. Desde una perspectiva periodística es una muy buena definición de Twitter, que lo que nos está dando es el contrapunto social de la realidad, de todo: de las películas que se estrenan, de los vídeos que se lanzan, de las series de televisión, de la política, de unas declaraciones… Los tuiteros ponen un contrapunto a todo eso, a veces irónico, a veces humorístico, a veces salvajemente cruel.

La tercera parte del libro es la primera antología de tuits en español que se publica. A pesar de lo que te decía antes sobre que hay una parte enfocada a nuevos usuarios y otra a usuarios expertos, yo creo que el modo más rápido de que alguien entienda el valor que tiene Twitter es precisamente que lea esa tercera parte, en los ejemplos de tuits geniales, que tienen el chispazo, la originalidad, la agudeza… que te encuentras en Twitter muy desperdigada. Ese trabajo de recopilación es muy arduo porque cada vez hay más usuarios y cada vez es más difícil encontrar esas perlas que estoy recogiendo desde el año 2008. Me daba mucha pena que ese talento quedara tan volátil. La recopilación me parece una forma de conservar la memoria por lo menos de la parte del medio que yo puedo procesar y compartirla con otra gente y decirle: “esto es lo que hay aquí, lo que yo llamo ‘la vida en 140 caracteres'”. Es nuestra vida, nuestras alegrías, nuestras tristezas, nuestras decepciones, nuestro talento…

¿Qué hay que tener para ser un buen tuitero?

Hay que comenzar por lo básico: tener un buen nombre de usuario, que sea breve, que sea mnemotécnico, que sea fácil de decir y de comprender oralmente; un buen avatar, preferentemente una fotografía en la que salgas solo, centrada en tu rostro, en la que se te pueda reconocer… Son detalles pero hacen muchísimo a la credibilidad. En muy pocos segundos, otro usuario va a evaluar a partir de tu perfil si te sigue o no te sigue, habiéndote descubierto posiblemente a partir de alguien que te ha retuiteado.

También es importante la bio. El descriptor de la cuenta es muy significativo. En el libro hay ejemplos de cosas que no hacen falta. En ese espacio, en el que se pueden escribir hasta 160 caracteres, es recomendable escribir algún tipo de referencia a tu identidad en el mundo físico: un enlace a tu perfil en una red social, a un blog, a tu página web o a la de tu empresa. Algo que permita darle volumen y contexto a tu identidad. Luego importa mucho la gente a la que sigues y la gente que te sigue. Mucha gente antes de seguirte va a evaluarte a partir, por ejemplo, de los seguidores comunes o en qué listas te han incluido, aprovechando que alguien ya se ha tomado la molestia de etiquetarte socialmente. Las listas en las que te han incluido completan un poco más tu imagen en Twitter.

Lo más importante de todo es la frecuencia, la variedad y la calidad de tus aportaciones. Frecuencia, ni demasiado ni muy poco. Variedad, que no todo tu timeline sean tuits que comiencen con @ y usuario. Eso es usar Twitter como un chat, que es algo que no está prohibido, pero es un tipo de uso que personalmente no me interesa. Si todos son enlaces, lo más probable es que sea una cuenta que está generando tuits de forma automática. Lo mejor, como decía, es la variedad: conversaciones, enlaces, opiniones, pensamientos, frases… Con todo esto empiezas a mostrar tus cartas y a construir tu identidad. Has explicado quién eres y estás utilizando la herramienta con criterio, sin saturar a tus seguidores, hay cierta proporcionalidad entre la gente a la que sigues y la gente que te sigue desde el punto de vista numérico… Lo demás es como los jardines: tiempo, cariño, dedicación, ir quitando las malas hierbas y disfrutarlo.

¿Cree que las empresas y organizaciones están sabiendo gestionar Twitter de forma corporativa?

Las organizaciones están empezando a comprender y asimilar un estilo de comunicación con su público, interno y externo, que no tiene nada que ver o muy poco que ver con el estilo de comunicación que ha gobernado hasta ahora. Antes, las organizaciones diseñaban un mensaje en torno a su propia identidad y el valor de su marca y con eso se dedicaban a cañonear a la opinión pública a través de medios masivos. Podían construir su imagen como quisieran. Ahora estamos en un entorno en el cual el ecosistema de comunicaciones simétrico, descentralizado, par a par, en el que los consumidores, los usuarios, los votantes, los fans. Tienen una voz pública con la que pueden contestarte, preguntarte, interpelarte, criticarte.

Eso nos sitúa en un escenario completamente diferente en el que nos encontramos con empresas que siguen haciendo exactamente lo mismo que antes, es decir, que utilizan Twitter de la misma forma unidireccional y asimétrica que utilizan el resto de sistemas de comunicación; y hay muchas empresas, incluso en nuestro país, que han comprendido el valor estratégico de un tipo de comunicación horizontal para gestionar su identidad y su reputación. Estoy pensando ahora mismo en Iberia, una compañía que tiene la voluntad de interactuar con sus clientes.

El problema emergente en el tema de las conversaciones entre organizaciones y público en el entorno de las redes sociales es la cuestión de la escala. Se puede conversar con 10, con 20, con 50, con 100, pero no se puede conversar con 1.000, con 10.000 o con millones, y esto afecta a todo y a todos. Por ejemplo, los políticos 2.0 tienen que platearse qué grado de conversación pueden gestionar si tienen a todo un país conectado. Todavía no sabemos muy bien cómo gestionar estas situaciones.

Este cambio del tipo de comunicación está afectando a los ciudadanos, a las organizaciones, pero también muchísimo a los personajes famosos…

Los famosos tenían hasta ahora la salvaguarda de sus agentes de prensa, que organizaban su visibilidad pública en los medios de comunicación. La respuesta de los fans se cristalizaba en toda la cultura que generó las revistas fanzines y que con la llegada dio lugar a comunidades en línea de fans, grupos y páginas no oficiales, etcétera.

En los medios conversacionales, especialmente Twitter, no solamente se ha dado voz a los fans, facilitando así su organización, sino que también los famosos tienen un acceso directo a sus seguidores sin la intermediación de sus agentes de prensa. Eso por una parte es fantástico, por la conexión, el calor y la proximidad con los fans, pero por otra parte – y lo digo en el libro- es un riesgo potencial incalculable ya que los artistas, como cualquier persona, tienen días maravillosos y días desastrosos, estados anímicos muy volátiles, y tienen un aparato con el que se pueden comunicar instantáneamente con millones de personas sin un filtrado profesional de ese asesor de prensa que les diga, por ejemplo, “en este momento no escribas nada puesto que estás muy alterado”.

Esto nos muestra que esa gente era y sigue siendo muy importante: intermediadores profesionales que trabajan para no cometer ese tipo de errores que desgraciadamente con muchísima frecuencia nos encontramos recogidos por medios de comunicación, en algunos casos auténticos suicidios profesionales de políticos, periodistas y artistas a los que ya en el entorno de las redes sociales se les toma a broma. Pero yo creo que es un tema de comunicación bastante serio y por eso le dedico un epígrafe en el libro: cómo gestionar profesionalmente la cuenta de un famoso.

¿Qué le diría a una persona que no tiene ni idea de lo que es Twitter para que se anime a descubrirlo?

Para ser totalmente honestos, Twitter no es para todo el mundo. Cuando escribí mi libro sobre blogs, hace cinco años, yo ponía por delante de toda conversación la herramienta: “tienes que tener un blog”, “¿por qué no te haces un blog?”. Con el tiempo uno se vuelve más prudente y reconoce que estamos hablando de herramientas que, antes de ponerlas delante de la gente, hay que entender cuál es el problema del usuario. A lo mejor no necesita Twitter sino un blog, o ni una cosa ni otra sino una cuenta bien gestionada en una red social.

Twitter es para gente que necesita mantener un contacto global, en tiempo real, con una comunidad de amigos que está dispersa… Es especialmente idóneo para gente que profesionalmente depende mucho de la información, todo el mundo que tiene que ver con el periodismo, con el marketing, con la opinión pública, con la opinión política, con las tendencias, la moda. En todos esos casos es una espectacular herramienta de monitorización, ya que hay gente que genera y lee contenidos pero hay mucha otra que solamente lee y que no se plantea generar contenidos nunca. Lo primero, antes de intentar convencer a alguien de que entre en Twitter es escuchar cuál es su situación su identidad, su problema profesional y decirle si lo que necesita es una cuenta en esta red o si es otra cosa.

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/1087396/0/mundo/twitter/orihuela/

 

 

 


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